|
| | Autor | Mensaje |
|---|
Lupus

Mensajes: 44
 | Tema: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Lun Dic 07, 2009 3:40 am | |
| ¿QUÉ ES EL NIHILISMO?De www.counterorder.comEs característico de la mente humana el convertir la simplicidad en complejidad subjetiva e interpretar dificultad en la vida donde no la hay. Hoy en día la pregunta arquetípica de los filósofos es “¿por qué estamos aquí?” Pregúntale a un humano y las respuestas serias probablemente implicarán un razonamiento complejo involucrando a deidades místicas o un análisis introspectivo. Pero antes que dejemos la respuesta final con la humanidad, creo que necesitamos una segunda opinión.
Hace como 280 millones de años los primeros anfibios iniciaron la vida fuera del agua. Estos Laberintodontes, nombrados así por su dientes esmaltados envueltos, por lo regular tenían una larga y ancha cabeza triangular, un cuerpo plano que parecía atropellado por algún vehículo pero sin las marcas de los neumáticos. Los tetrápodos se arrastraban y comían gusanos, quizás algunos bichos, pero básicamente todo lo que pudieran atrapar y digerir. No hay mucho por ver o admirar a pesar de que ellos dieron surgimiento al resto de los vertebrados terrestres, reptiles, pájaros, e incluso eventualmente a los humanos alfabetizados.
Si pudiéramos preguntarle lo mismo a un tetrápodo pérmico, ¿qué iluminadas y misteriosas respuestas nos daría? Quizás algo como “no entiendo la pregunta, sólo quiero evitar la muerte.”
Es extraño que nunca tuvieron ninguna meta o dios, ni alma o esperanzas en el más allá, de verdad que adolecían de cualquier propósito más allá de la breve lucha por la vida, y sin embargo millones de años después aquí estamos leyendo esto, debido a eso, debido a que existieron y evolucionaron. Como humanos existimos en el mismo universo físico, sujeto a las mismas reglas de la física y la biología, la misma necesidad de agua marina y salinidad en el fluido corporal, las mismas proteínas y aminoácidos… Décadas de pesquisas científicas y una investigación muy cuidadosa, todo para llegar a la ineludible conclusión de que el propósito es que no hay ningún propósito. La broma es de nosotros porqué hemos convertido lo absurdamente simple en algo peligrosamente complejo. De verdad que si los científicos quisieran o pudieran salirse de este bucle, notarían la probable conclusión de que la ciencia por si misma está condenada, ¡debido a que incluso mitologías arcaicas proporcionan respuestas con más atractivo cósmico para el consumo público!
La respuesta a “para que estamos aquí” no es diferente para el humano, el Laberintodonte o la medusa ya que vivimos en el mismo mundo sujeto a las mismas limitaciones físicas y terminamos en el mismo lugar después de morir, bueno, algunos dejan mejores fósiles que otros. Ahora vemos porqué el miedo a la muerte sólo es parte del instinto natural, y el porqué la religión se esfuerza mucho para contradecir ese instinto.
La mente humana fabrica la ética, los códigos morales, las reglas para morir, las excusas y justificaciones para las más profundas epifanías y eventos parecidos de lo más trivial. Algunos incluso van más allá para secuestrar los eventos aleatorios y malinterpretarlos como si fueran creados por ellos, el principio psicológico conocido como ‘ilusión de control’. Desafortunadamente las complejidades en la mente humana hacen que sea más fácil creer en la fantasía y entretenerse con el engaño. Es tal el esfuerzo por encontrar un significado mayor en donde en realidad no lo hay, y esto sólo conduce a consejos adversos y justificaciones especiosas. Esas razones confeccionadas luego son usadas para justificar lo que necesita no ser justificado, como nuestra existencia perpetua salvo que está basada en mentiras, preparándolos para la caída, cuando el mito se erosione. Todo debería moverse hacia adelante muy suavemente, sin ninguna mente humana alrededor para creer en Dios, Satanás u otras ficciones, lo hizo antes de nosotros y lo hará después. En lugar de eso el Nihilista está interesado en las cosas que importan, tanto si alguien cree en ellas o no; todas esas fuerzas y factores que influencian incluso a las cosas que no piensan.
A pesar de que la evolución no tiene ninguna meta y nuestro propósito puede ser tan evasivo que no anule el significado, eso no hace que las acciones y consecuencias sean irrelevantes, una distinción a menudo muy confundida dentro del nihilismo. El nihilismo no evita el significado o un cándido rechazo para extraer lecciones de la historia, así como la carencia en el tradicional objetivo místico no necesita inutilidad. Por ejemplo, los eventos de la extinción son significativos, después de todo no estaríamos aquí sin ellos. La única justificación cósmica apoyada por cualquier evidencia tangible, es el ímpetu para la existencia prolongada, el propósito que se auto justifica en la tautología. Sinceramente, el exigir cualquier justificación, en la mayoría sólo fomenta la confusión y un comportamiento tonto. Además es probable que cualquier cosa mas allá de los principios fundamentales, sólo sea una construcción artificial. De esta forma, el nihilismo no es una cuestión de la existencia como lo son muchas preguntas con respecto a los valores, si es que alguno de esos significados artificialmente construidos lo tiene. ¿Hacia donde nos llevará y en realidad queremos terminar ahí? ¿Y podemos ser más listos que la selección natural, por ejemplo?
¿Qué Queda?
El nihilismo puede parecer muy complicado porque en el entorno actual es necesario describirlo en términos de una existencia negativa y compararlo contra esto o aquello. Se trata de aceptar lo que es y trabajar dentro de ese marco para generar un estilo de vida eficaz y una perspectiva natural. Muy a menudo nuestro planeta moderno de alta tecnología nos hace creer que parece confuso y que se requiere de un especialista Alemán para analizarlo, por lo tanto debe ser complicado. Lo que digo es que no necesitas nada de esa mierda. No necesitas creer en Dios o Belcebú o cualquier otra cosa que no se pueda verificar o comprobar de ninguna forma. No necesitas creer que la naturaleza humana es intrínsecamente malvada o en el pecado original. Se necesita mucho esfuerzo en vano para luchar con el bien y el mal. La gente literalmente se tortura a si misma con dilemas morales y éticos en calabozos creados por ella misma que a final de cuentas no importan. Por esta razón la filosofía nihilista da una paliza en la arena de las ideas porque sólo es una ideología de nada. Por eso me gusta llamarlo anti-ideología. Simplemente no juega con esas reglas, porque esas reglas son arbitrarias; sólo existen en el entorno mental-social. Y si otras personas quieren vivir dentro de ese mundo fantasioso de intelecto nublado y auto tortura, entonces no voy a detenerlos; que se diviertan … aborreciendo la vida.
Es importante también darse cuenta que el Nihilismo no es como cualquier otra ideología que establece como primicia una meta vaga en el futuro y obliga a que todo lo presente se ajuste a esa fantasía. El nihilismo está contra el orden, es lo opuesto a cualquier otra ideología y teología que busca imponer una concepción absoluta de la manera en que deben ser las cosas, ya que simplemente esa no es la manera en que funcionan las cosas. La vida no puede controlarse por una simple y confeccionada respuesta universal o construyendo un orden perfecto que durará por siempre. El nihilismo funciona con la expectativa de que el futuro y sus requerimientos siempre son desconocidos y lo que podemos hacer es prepararnos para ajustarnos al presente e intentar enfrentar cualquier reto que surja en el transcurso de la existencia; de esta manera el Nihilismo no se preocupa mucho por las consecuencias como lo hace con el aquí y ahora, de aquí su propia definición.
Mucha gente hace mucho esfuerzo intentando determinar lo que es el nihilismo, y a menudo parece perpleja debido a que es un punto de vista y una actitud mental radical diferente. Los sistemas de creencias e ideologías están definidas por lo que son y lo que valen, pero el nihilismo está definido por lo que no es, se refiere a la ausencia en lugar de la presencia. El nihilismo es la ausencia de fe, la ausencia de teleología, la carencia de Dios y así sucesivamente. Ese es el porqué siempre he dicho que el Nihilismo está ahí, donde vas cuando no puedes encontrar algo en que creer. Todo lo que queda son las inevitables fuerzas naturales, y eso, que es evidente por si mismo o comprobable.
A menudo parece más complejo de lo realmente es, y en verdad que, los filósofos entre más luchen para forzarlo a entrar al molde tradicional ideológico menos será nihilismo. ¿Es hedonismo? ¿Es inmoralidad? ¿Apoya al capitalismo o al socialismo? Cualquier cosa más allá de los aspectos primarios es una consideración derivada y potencialmente arbitraria, quizás sólo sean simples interpretaciones personales.
El cambio y la aceptación de lo heterodoxo no llega sin introspección. La naturaleza humana está tan condicionada a la vida social que, incluso la más tonta metida de pata alcanza proporciones monumentales; la gente vive para lo trivial a costa de vivir para la crítica. “¿Compré la marca correcta de zapatos? ¿Estoy usando la marca correcta de pasta dental?” ¿Realmente quien tiene la perspectiva torcida?
¿Y cual es el punto? El punto es que, incluso si rechazas el nihilismo, tu relación no se ha roto debido a que toda la estructura social y política dentro de la que nuestras vidas diarias funcionan está programada para la autodestrucción porque, todo está basado en ideas falsas promulgadas a través de retóricas huecas y máscaras con metas a corto plazo. ¿Y que engendran las mentiras aparte de la venganza y la ira?
Así que culpa a la violencia, culpa a la ira, culpa al nihilismo, culpa al efecto no a la causa; no obstante ese peligroso desenlace no llegará lejos y nadie que esté vivo podrá evitarlo. ¡Aprende el porqué, lee la siguiente página En Acción!
Comentario Final
Tan humillante es la escala y quizás el significado del retroceso de la humanidad como lo es la magnitud de nuestro conocimiento. Una comprensión básica de la cosmología conduce hacia el nihilismo esencial. Saltar desde una vida cósmica accidental no tiene ningún valor o propósito (aparentemente). Los humanos se arrastran sobre un mundo pequeño que está al borde de una de las incontables galaxias en un universo insensible y despreocupado. El producto de una serie de asombrosas improbabilidades destinadas a morir después de una vida de sufrimiento sin sentido, solo y temeroso … (¡¿Y si piensas que Dios hizo todo, no es aún más degradante?!)
Al no tener un juicio moral supremo, nada más allá de la vida se castiga o se recompensa. El dilema fundamental de la moral es que, para que las reglas morales tengan validez, deben tener un árbitro supremo, de lo contrario lo correcto y lo incorrecto se sumergen en las confusas aguas del relativismo. El árbitro supremo siempre ha sido Dios, el juez definitivo, donde el ciervo se detiene, donde incluso los más malvados y terribles que en la Tierra corren con libertad, recibirán su merecido. La Biblia dice que la tierra es territorio del Diablo (Isaías 13:11 y Revelaciones 12:9, no obstante la Biblia también dice que Dios creó la Tierra, Génesis 1:1). Si eso es lo que todos esperan, entonces todo eso será. Como nihilista digo que es nuestro territorio y podemos hacerlo un paraíso o un infierno. Pero conforme prejuzguemos la decisión absolviéndonos a nosotros mismos de la responsabilidad, entonces probablemente será el reino del Diablo.
Cuando concluyamos que cada quien sólo tenemos una vida la meta se vuelve dolorosamente obvia, tan desagradable como la visión, en el Reino Salvaje, del depredador devorando suciamente a su presa. Pienso que los humanos son los dioses, pero el envase corporal es una potente dicotomía. Dios y el gusano uno al lado del otro. No necesitamos ningún poder superior para la justificación o el éxito, sólo el deseo y la fuerza de voluntad. Cada vida humana tiene el potencial, pero a no ser que uno se esfuerce por ser un dios, sólo seguirá siendo un gusano. Podemos hacer cualquier cosa, la pregunta es ¿lo haremos? ¿Lucharemos en vano con las inútiles etiquetas de los apellidos, matándonos sin sentido unos a otros sobre las polaridades auto impuestas, mientras los falsos déspotas cosechan las ganancias de nuestro derramamiento de sangre? O escogeremos la salida, y en este cuarto muy oscuro conocido como vida, no hay muchos letreros de salida visibles. La única que he usado se llama nihilismo. http://volianihil.wordpress.com/2009/12/04/que-es-el-nihilismo/ |
|  | | Lupus

Mensajes: 44
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Lun Dic 07, 2009 3:41 am | |
| |
|  | | AnA
Mensajes: 2
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Lun Dic 07, 2009 2:15 pm | |
| Un texto muy interesante, nunca lo había leído. Mi aproximación al nihilismo creo que fue bastante clásica, leyendo a Nietzsche principalmente, y luego un puñado de novelas de autores rusos. Incluso creo que existe, dentro de lo que llamaron la Generación X, algo de nihilismo, sobretodo en algunas novelas de Palahniuk, así como de otros autores anteriores en la historia, del romanticismo.
Se podría decir, resumiendo, que el nihilismo es el método de liberación. Un nihilista es aquel que no se rinde y su primera lucha es contra todo lo que tiene en la cabeza y ha sido puesto ahí de forma antinatural. Se trata de barrer el cerebro de todo lo accesorio, de todo lo impuesto, para empezar de nuevo.
Una vez liberado, un nihilista difícilmente puede inclinarse ante cualquier autoridad, porque su concepción vital está alejada de lo que nos han impuesto (sin darnos cuenta) y por lo tanto para él no hay más autoridad que la que él mismo decida y, por supuesto, esa autoridad nunca suele ser aquella que en la sociedad está impuesta (legal, política, social, eclesiástica). Un nihilista es un rebelde, porque es ante todo un hombre o una mujer completamente libre.
El proceso hacia el nihilismo es doloroso y excitante (al menos ese fue mi caso), porque es duro quitarse de encima ideas y creencias a las que tenía apego. Pero es necesario liberarse de todo lo impuesto para conocerse, para saber quienes somos realmente cada uno de nosotros, para poder obrar y pensar con claridad y libertad, sin prejuicios impuestos o heredados. Cuando uno se ha quitado de encima todo lo impuesto, parece que se queda en la nada, en el NIHIL, vacía. Y es en ese punto crítico y duro donde debe edificar, si así lo quiere, una nueva ética, un nuevo hombre (una nueva mujer) libre y sobretodo genuino, auténtico. |
|  | | Andrés

Mensajes: 32
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Miér Dic 09, 2009 11:50 pm | |
| Un nihilista no es un sujeto, ni una etiqueta. Un nihilista es aquel que se ha atrevido a criticar profundamente primero, luego a disentir; más tarde se ha liberado de dogmas e ideas preconcebidas y luego quiere mostrar al mundo la MENTIRA en la que vive.
Destruir antes de crear, porque no se puede construir en base a una mentira, no se puede edificar con unos cimientos podridos. |
|  | | Yo Invitado
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Jue Dic 10, 2009 12:09 am | |
| | Citación: | | luego quiere mostrar al mundo la MENTIRA en la que vive. |
¿Qué mentira? |
|  | | Surr

Mensajes: 2
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Jue Dic 10, 2009 2:37 am | |
| | Yo escribió: | | Citación: | | luego quiere mostrar al mundo la MENTIRA en la que vive. |
¿Qué mentira? |
Hombre Yo (osease, tú), la cosa está bastante clara incluso para los no iniciados. Toda esta realidad se basa en numerosas mentiras que sustentan el Todo. Sin esas mentiras, ese Todo no existiría. Aunque la pregunta no iba para mí porque es imposible adelantarse en el tiempo, voy a contestar igualmente pero de forma muy breve.
La vida se basa en la creencia mayoritaria de un ente superior que lo creó todo, que supervisa y que de vez en cuando escucha los ruegos de los que rezan, oran o le rinden homenaje. Lo llaman Dios. Hasta día de hoy nadie ha podido probar su existencia, hasta el día de hoy nadie ha podido ni siquiera mostrar algo que al menos plantee una duda razonable. Y, sobretodo, hasta ahora nadie ha demostrado el vínculo entre ese ente que nadie sabe qué es y las iglesias e Iglesias que, diciendo que lo representan, se enriquecen a costa de tantos, dominan y gobiernan a tantos, mandan a tantos a matar a otros, etcétera.
Así mismo las personas se adhieren a ideologías que prometen, como las religiones, el fin de sus penurias y el inicio de una nueva era donde todo será como sus ilustres pioneros determinan de antemano, incluso siglos antes y bajo otras circunstancias. Refutar todas esas ideologías es fácil: al instaurarse todas ellas, ninguna ha sido lo que dijeron que serían, ninguna creó ese paraíso terrenal que prometía. La revolución burguesa no significó la liberación de los ciudadanos, las revoluciones obreras jamás liberaron al obrero y las revoluciones nacionales jamás libraron a sus compatriotas de nada. Panfletos, banderas, lemas, efigies ¿para qué? Ayer pagabas el diezmo y hoy el IBI, pero lo que no cambia es que tienes que trabajar de sol a sol para tener un pedacito de tierra que decorar y donde vivir, pero nunca teniendo lo que producen ni teniendo lo que anhelan, bien sea porque lo que anhelan se lo roban o porque lo que anhelan es una necesidad impuesta por el marketing.
Son dos ejemplos, pero podríamos seguir. Y es que todo es, sí, mentira. Mentira que la democracia nos represente, mentira que los diputados nos representen, mentira que ahora seamos más libres que nunca, mentira que ahora seamos más felices que nunca, mentira que esto sea progreso, mentira mentira mentira. Todos sus inventos, sus sistemas, sus regimenes, no han creado un mundo más feliz, no han rebajado las muertes, no nos han hecho mejores. Al contrario, hoy más que nunca muere más gente de hambre, hoy más que nunca mueren civiles en guerras, hoy más que nunca vivimos para alimentar a clases parasitarias. |
|  | | Anónim@ Invitado
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Jue Dic 10, 2009 3:31 am | |
| El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
1) El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
2) El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3) El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios, sin apenas darse cuenta de ello. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la muerte de Dios descubriendo, al mismo tiempo, el poder de la voluntad, e intuyendo la voluntad como máximo valor |
|  | | Lupus

Mensajes: 44
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Vie Dic 11, 2009 6:35 pm | |
| | Anónim@ escribió: | El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
1) El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
2) El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3) El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios, sin apenas darse cuenta de ello. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la muerte de Dios descubriendo, al mismo tiempo, el poder de la voluntad, e intuyendo la voluntad como máximo valor |
Muy bien resumido.
Creo que el momento actual exige de los que trabajan bajo el nihilismo es la de concienciar a través de la difusión a las personas que quieran/puedan sobre las mentiras, y eso sería llevarles al punto 1), para luego ir pasando por los otros dos siguientes. Pero a corto y medio plazo, el trabajo debe ser el 2) a través de la divulgación, la propaganda por el hecho, las publicaciones... Al menos así lo creo: es el momento de destruir y desmenuzar todas las mentiras. |
|  | | Refracta Invitado
 | Tema: Re: ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? Vie Dic 11, 2009 10:17 pm | |
| Nietzsche; Nihilismo y Transvaloración1 Jaime Sologuren2 - Universidad de Chile
El nihilismo es un pensamiento esencial de Nietzsche, que junto con la voluntad de poder, el eterno retorno de lo mismo y el ultrahombre, constituyen todos ellos en su unidad la posición filosófica fundamental de Nietzsche.
Si un pensador nos dice en su pensamiento qué es la realidad, la realidad como un todo o el ente en total, la palabra de Nietzsche para esto es “voluntad de poder”; lo que significa que el ente en su esencia y todo ente es voluntad de poder. Cómo sea lo ente en total, es decir, su existencia lo dice el eterno retorno de lo mismo. El hombre que es requerido por la voluntad de poder es el ultrahombre. La historia de la verdad del ente como se presenta al hombre actual es el nihilismo3.
Cuando Nietzsche se dispone a hablar del nihilismo nos dice que va a contar una historia muy larga, “la historia de los dos próximos siglos”. Esta historia es nuestra historia. Sin embargo, la historia que nos promete contar Nietzsche no es la descripción y explicación de los diversos acontecimientos que se van a suceder en ese espacio de tiempo; sino que nos va a describir un solo acontecimiento ¿cuál? Respuesta de Nietzsche: “describo lo que viene, lo que ya no puede venir de otro modo: el advenimiento del nihilismo”.4 Nietzsche nos habla aquí del nihilismo como un acontecimiento futuro; sin embargo, el nihilismo no es sólo el futuro sino también el pasado como veremos luego. Además, Nietzsche considera el advenimiento del nihilismo como una necesidad y como un destino. Y si en su momento él podía constatar que el nihilismo estaba ante la puerta de la casa del hombre occidental; nosotros tenemos que reconocer que a “éste, el más inquietante de todos los huéspedes (Ibidem)”, “no sirve de nada indicarle la puerta, puesto que ya por todas partes y desde largo tiempo recorre, en forma invisible, la casa” 5
La cultura europea (entendida no exclusivamente como el conjunto de la creación espiritual del hombre europeo, sino como los pensamientos que determinan la historia de Occidente, en el sentido de la frase del Zaratustra: “las palabras más silenciosas son las que traen la tempestad. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo” (Z, La hora más silenciosa”)) es comparada a un torrente en su movimiento indetenible que se dirige hacia el nihilismo que se está acercando desde el futuro inmediato. Frente y desde esta cultura el pensador que anuncia este futuro, Nietzsche mismo, retirándose a su soledad más abismal, quedando fuera y retrasado de la cotidianidad de su presente histórico, puede por medio de su pensamiento vivir y experimentar anticipada y precursoramente el futuro y, así, por tanto, “como un espíritu de pájaro agorero que mira hacia atrás cuando cuenta lo que vendrá; como el primer nihilista perfecto de Europa, el cual, sin embargo, ha vivido ya en sí el nihilismo mismo hasta su final, -que lo tiene tras de sí, debajo de sí, fuera de sí” 6
Refiriéndose al título de su proyectada obra fundamental “La voluntad de poder. Intento de una transvaloración de todos los valores”, nos dice Nietzsche “con esta fórmula se expresa un contramovimiento respecto al principio y a la tarea; un movimiento, que en algún futuro relevará a este nihilismo perfecto”7 Aquí tenemos dos movimientos contrapuestos: un movimiento que todavía es futuro, aunque su llegada es inminente, que se lo ha nombrado “el advenimiento del nihilismo”, , que ahora se lo concibe como “nihilismo perfecto”. Por otro lado, el contramovimiento concebido como “transvaloración de todos los valores”, que viene de un futuro más lejano e incierto, porque sólo puede venir cuando el nihilismo esté entre nosotros y haya llegado a su perfección y cuya tarea será sustituir al primero.
Llegados a este punto tenemos que plantearnos algunas preguntas: 1) ¿qué entiende Nietzsche por nihilismo cuando habla del “advenimiento del nihilismo” y de “nihilismo perfecto”? 2) “¿por qué es ahora necesario el advenimiento del nihilismo?” (la pregunta es de Nietzsche); 3) ¿cómo se entiende el contramovimiento, es decir, “la transvaloración de todos los valores”?
La respuesta a la primera pregunta la encontramos cuando Nietzsche pregunta simplemente: “¿Qué significa nihilismo?”, y responde: “Que los valores supremos se desvalorizan.”8 Según esto, el nihilismo es el proceso de la desvalorización de los valores supremos. El nihilismo así entendido es el estado terminal de los valores supremos, el momento de la crisis, de la caducidad y caída de esos valores. Sin embargo, si este es el estado final de esos valores podemos preguntar cuál es su estado anterior o sus estados anteriores; cómo se llega a este final o, en otras palabras, se plantea la segunda pregunta:¿ por qué es necesaria la llegada del nihilismo como desvalorización de los valores supremos? Respuesta: “Porque, los mismos valores que han sido hasta ahora nuestros valores sacan de él su última consecuencia; porque el nihilismo es la lógica pensada hasta el extremo de nuestros grandes valores e ideales”9
La última consecuencia que sacan nuestros valores del nihilismo es una consecuencia nihilista; se trata de la desvalorización de esos valores supremos, lo que teológicamente se expresa en la fórmula “Dios ha muerto”. El nihilismo es la lógica de los valores e ideales supremos como también de su historia. La consecuencia nihilista se deduce de unas premisas igualmente nihilistas. Estas premisas son lo que Nietzsche concibe como “platonismo”.
El nihilismo no es entonces solamente la desvalorización de los valores supremos, también su instauración, es ya nihilismo. La desvalorización es la consecuencia de una valoración que instaura los valores supremos como incondicionados. El nihilismo es la lógica de la historia del pensamiento occidental en su totalidad en la medida en que esa valoración funda este pensamiento y lo determina hasta su momento final. Ahora bien, el carácter nihilista de toda esta historia sólo queda en evidencia en su final cuando se toma conciencia de la desvalorización propiamente tal con el nihilismo perfecto. Por ello “debemos primero vivir el nihilismo para descubrir el secreto de lo que era en el fondo el valor de estos ‘valores’”
Para Nietzsche toda la filosofía occidental puede concebirse como platonismo. “Platonismo” significa aquí la estructura de dos mundos inaugurada por Platón y que, por mediación del cristianismo, habría sido decisiva para toda la historia del pensamiento occidental. Así, este último, podría denominarse en conjunto “concepción platónico-cristiana”.
El platonismo, así entendido, consiste en la doctrina que realiza una escisión entre un mundo verdadero de lo real, que está sobre el hombre y que contiene las metas y fines que deben orientar a la existencia humana; y el mundo del devenir que queda desvalorizado como el mundo de la apariencia y del error. En otras palabras el mundo que está más allá del mundo del devenir es el “mundo suprasensible”; el mundo del lado de acá, el mundo sensible, caracterizado por el cristianismo como “este valle de lágrimas”, contrapuesto al “más allá” donde es posible “la buenaventura eterna”10.
La interpretación nietzscheana del pensamiento occidental es una interpretación moral, porque el ámbito de lo suprasensible donde están las metas y fines para la existencia humana constituyen el sentido para ésta y deben orientarla y dirigirla. Además, el hombre que se rige por estas metas y fines que valen para él como deberes es el virtuoso, el “hombre bueno”, el hombre moral.
Por otra parte, el sentido, las metas y fines que establece y ha establecido la filosofía occidental los interpreta Nietzsche como valores. Ellos serían los valores supremos que están suspendidos sobre la existencia humana.
Hemos visto que Nietzsche concibe el advenimiento del nihilismo como el proceso de la desvalorización de los valores supremos y a este nihilismo lo denomina “nihilismo perfecto”. Sin embargo, en el aforismo 12 de La voluntad de poder11 que es ineludible para entender el nihilismo en el sentido señalado, nos habla también del “nihilismo como estado psicológico”. En un caso el término “nihilismo” se aplica a algo que les sucede o que sucede con los valores supremos y en el segundo caso el mismo término se aplica para designar a algo que sucede o nos sucede a nosotros los hombres. ¿Cómo entender esta contradicción? En realidad la contradicción es sólo aparente, porque el nihilismo es una historia de lo que nos pasa a nosotros con los valores supremos, como también lo que les pasa a ellos con nosotros. Los valores supremos se desvalorizan como resultado de la experiencia que nosotros tenemos con ellos. Así en el último párrafo de la primera parte de este aforismo, donde se sacan las conclusiones de lo sucedido con las tres formas del nihilismo que allí se describen, se afirma que “el sentimiento de la falta de valor (Wertlosigkeit) fue obtenido cuando (.....)”, la expresión “falta o ausencia de valor”, junto a los términos equivalentes “falta o ausencia de meta y de sentido” (die Zweck/ und Sinnlosigkeit)12 caracterizan al nihilismo; pero lo que nos interesa hacer notar en este momento es que “el nihilismo como estado psicológico” tenemos que entenderlo como este “sentimiento de la falta de valor”. No obstante, el “estado psicológico” y el “sentimiento” no son asuntos de la psicología, de la ciencia psicológica, sea ésta la psicología de la época de Nietzsche o de la psicología en su desarrollo actual. Oponiéndose a lo anterior, Nietzsche entiende, más bien, a la psicología como asunto de la filosofía. Así concibe a la psicología como “morfología y como teoría de la evolución de la voluntad de poder”, y como la voluntad de poder es la determinación esencial de toda realidad; la psicología es, entonces, la ciencia fundamental; no es, por tanto, una ciencia particular entre otras, sino la filosofía misma como la entiende Nietzsche y como piensa que debería constituirse en el futuro. Por ello, afirma que “a partir de ahora vuelve a ser la psicología el camino que conduce a los problemas fundamentales”13.
Nietzsche distingue tres formas de advenimiento del nihilismo, de cuando éste se realiza como “estado psicológico”.14 Las condiciones para que se realice la primera forma son: que se suponga un sentido, que se busque ese sentido y que finalmente no se lo encuentre. ¿Dónde se busca ese sentido? “En todo suceder” nos indica Nietzsche, pero también habla de “devenir” y de “proceso”; entiéndase esto último como el acontecer histórico del hombre en medio de la totalidad del ente o su habérselas con la naturaleza y con su historia. Esta búsqueda tiene que haber sido y todavía, en cierto sentido todavía es, una búsqueda reiterada, como igualmente reiterado tiene que ser su consecuente fracaso, para que finalmente el que busca se desanime. El desánimo es ya el nihilismo como estado psicológico. Sin embargo, este desánimo no es algo pasajero, sino algo definitivo. Veamos por qué.
El desánimo es un sentimiento resultado de una conciencia a la que se llega después de comprender que la búsqueda de un sentido es ‘en vano’, porque siempre va seguida por el fracaso. ; la larga búsqueda frustrada sólo se resuelve en “un largo despilfarro de fuerza”. Si bien el desánimo conduce a una inseguridad e inquietud permanentes, lo más grave aún es “la vergüenza ante sí mismo como si hubiéramos estado demasiado tiempo engañados...”. El engaño ha consistido en que alguien o nosotros mismos nos hemos hecho creer que nuestras fuerzas eran suficientes para encontrar o colaborar en la obtención de un sentido en el devenir, pero esto era un engaño puesto que el sentido o los sentidos buscados eran incondicionados y en cuanto tales comprendemos que son irrealizables y que siempre han estado fuera del alcance de nuestras fuerzas.
Nietzsche nos informa que el sentido buscado podría haber sido: a/- el triunfo del bien sobre el mal y la recompensa al que encarna al primero y el castigo al que representa al segundo (“el ‘cumplimiento’ de un elevado canon moral en todo suceder”; o en otras palabras: “el orden moral del mundo”); b/- la primacía del amor y de la solidaridad entre los hombres, o la paz perpetua entre las naciones (“El aumento del amor y de la armonía entre los seres”); c/- “el acercamiento a un estado universal de felicidad”, que el utilitarismo ha expresado como “la mayor felicidad para el mayor número posible de seres “y finalmente, d/- “hasta el ponerse en marcha hacia un estado de nada universal”, Nietzsche agrega que “una meta es siempre todavía un sentido”. Que la nada pueda representar una meta para la voluntad puede ser desconcertante. Sin embargo, recordemos que Nietzsche comienza y termina el Tratado Tercero de la Genealogía de la moral refiriéndose al horror vacui de la voluntad humana, que “ella prefiere querer la nada a no querer”. La voluntad tiene horror al vacío y el vacío para ella es la ausencia de meta, puesto que la meta es lo que le imprime una dirección y un objetivo a su querer. La nada es una meta que salva la posibilidad esencial de la voluntad en su querer.
Hemos visto que Nietzsche considera que meta es igual a sentido y ahora debemos tener presente que al sentido lo entiende también como un fin. Por ello Nietzsche puede concluir con respecto a esta primera forma de nihilismo que su causa es “el desengaño sobre un presunto fin del devenir”. Nuestro engaño consistía en la creencia en que “algo debe ser alcanzado a través del proceso mismo” y que eso alcanzado, la meta, el sentido o el fin sería alcanzado porque nosotros, los hombres ubicados en el punto central del devenir colaboramos al éxito del proceso. El desengaño nos hace comprender que “con el devenir nada se obtiene, nada se alcanza” y que el hombre tampoco puede seguir considerándose el colaborador o el punto central del devenir como lo ha sido hasta el momento.
Lo último que se ha afirmado sobre el hombre es algo resbaladizo como el hielo y al intentar comprenderlo podríamos caernos estrepitosamente. Además, podemos considerarlo como un eco de la frase con que concluye el aforismo y que dejamos para interpretar al final como corresponde: “es siempre, pues, la hiperbólica ingenuidad del hombre de ponerse a sí mismo como sentido y medida de valor de las cosas”.
Contra todas las apariencias la frase de Nietzsche “el hombre no más colaborador, menos aún el punto central del devenir”, no significa que el hombre haya sido hasta ahora ese colaborador y ese punto central y, ahora no pueda o no deba ser siéndolo. Se trata más bien de que el hombre ha sido lo uno como lo otro, pero en forma limitada porque siempre ha estado sometido a alguna autoridad sobrehumana o de apariencia sobrehumana; nunca se ha erigido en punto central del devenir en forma absoluta como lo está exigiendo Nietzsche. Por ello se puede afirmar que si bien el sentido o la meta debían ser alcanzados a través del proceso mismo y con la colaboración del hombre, hay que tener en cuenta que “la meta parecía fijada, dada, exigida desde afuera –a decir verdad, a través de una autoridad sobrehumana”15. Hasta aquí tenemos la mitad de la historia, porque la otra mitad comienza después que uno ha perdido la creencia en esa autoridad sobrehumana.
¿Qué sucede cuando se ha perdido la creencia en una autoridad sobrehumana? Ahora “se busca, según la antigua habituación otra autoridad que sepa hablar absolutamente y pueda ordenar metas y deberes” y Nietzsche nombra una a una a la autoridad que sucesivamente va a sustituir a la autoridad sobrehumana abandonada: 1/- la autoridad de la conciencia; 2/- la autoridad de la razón 3/- el instinto social (el rebaño) y, finalmente, 4/- “la historia con un espíritu inmanente, la cual tiene en sí su meta y a la cual nos podemos abandonar” 16
El nihilismo ha llegado cuando tomamos conciencia de que no hay metas que sean fijadas, dadas o exigidas desde afuera del devenir por alguna autoridad sobrehumana o de que no existe ninguna meta o finalidad inmanente a la historia. Pues se puede decir, que “la humanidad no tiene una meta, del mismo modo como no la tenían los saurios” y Nietzsche agrega “pero ella [la humanidad] tiene una evolución: es decir su final no es más importante que cualquier punto de su trayecto” 17
Las condiciones para que se realice la segunda forma del nihilismo como estado psicológico son: a/- que se haya puesto “una totalidad, una sistematización, incluso una organización en todo suceder y bajo todo suceder” y b/- que se llegue a tomar conciencia de que bajo el devenir no existe una gran unidad como la que se ha nombrado en lo anterior.
Resta saber quién o qué tipo de hombre tiene que poner o necesita que exista esta especie de unidad. Se trata, nos dice Nietzsche, de un “hombre en profundo sentimiento de conexión y dependencia de un todo que le es infinitamente superior, un modus de la divinidad”. Y caemos en la cuenta de que este hombre no cree en sí mismo si no existe esta gran unidad; y es por ello que “él ha concebido un todo semejante para poder creer en su valor”.
La tercera y última forma del nihilismo como estado psicológico se caracteriza porque “contiene la incredulidad en un mundo metafísico” y “se prohíbe la creencia en un mundo verdadero”.
Las condiciones para que surja esta última forma de nihilismo son las siguientes: a/- que se eche mano del “subterfugio de condenar todo este mundo del devenir como ilusión”; b/- “inventar un mundo que yace más allá del mismo como mundo verdadero”; y c/- descubrir “como este mundo está construido sólo desde necesidades psicológicas”.
El “subterfugio” a que se refiere Nietzsche es, en efecto, una escapatoria, porque el hombre que condena a “este mundo del devenir” que está caracterizado por el pasar, por el perecer, por la caducidad y el cambio, es un hombre que sufre con lo cambiante y deviniente; que sufre con el “el tiempo y se fue” como nos enseña Zaratustra y se escapa inventando un mundo verdadero que está más allá del devenir. Este mundo verdadero es el mundo estable, permanente, es el mundo del ser. Este mundo se desvaloriza, abriendo la puerta al nihilismo, cuando se comprende que es una construcción humana; construcción exigida por necesidades, fundamentalmente la necesidad de venganza contra el devenir, contra la Tierra.
Las consecuencias de esta tercera forma de nihilismo son: 1/- “se admite la realidad del devenir como la única realidad”; 2/-“se prohíbe toda clase de rodeo al mundo del más allá y a falsas divinidades” 3/- “no se soporta este mundo que no se lo quiere ya negar”.
Cuando se admite el devenir como la única realidad, el mundo verdadero se ha revelado ya como ilusión. Aquí tenemos una inversión, pues si antes el subterfugio del nihilismo consideraba al devenir como ilusión; ahora el mundo verdadero se convierte en ilusión; y no sólo esto, sino que la verdad misma se patentizará como ilusión y error.
Ahora bien, ¿por qué el devenir que ya no se lo quiere negar tampoco se lo puede soportar?. Hablar de ‘mundo verdadero’ sólo tiene sentido al establecer una contraposición con el devenir concebido como ‘mundo aparente’. La incredulidad en el mundo metafísico como verdadero incluye la incredulidad en el devenir como mundo aparente; porque la contraposición verdadero-aparente constituye una valoración. Si cae uno de los extremos cae el otro. Una valoración es una interpretación humana, por ello puede afirmar Nietzsche que en este caso, “se arruinó una interpretación, pero porque pasaba por la interpretación, parece como si no hubiera ningún sentido en la existencia y como si todo fuera en vano”18. Lo que es insoportable para el hombre es este mundo que ha quedado sin interpretación, sin sentido.
Nietzsche caracteriza al nihilismo en su conjunto, a aquel que se ha realizado como estado psicológico en las tres formas precedentes como el sentimiento de la falta de valor (Wertlosigkeit). Y la conclusión general, respecto a este nihilismo la formula así: “las categorías ‘fin’ ‘unidad’ ‘ser’, con las cuales le hemos impuesto un valor al mundo, han sido nuevamente sacadas por nosotros –y ahora parece el mundo sin valor”.
Como ha hecho notar Heidegger, inesperadamente Nietzsche nombra a los valores supremos, es decir, al fin, a la unidad y al ser categorías, y en la segunda parte de este aforismo hablará de “categorías de la razón”.
Tradicionalmente las categorías han sido las determinaciones más generales del ente, de la realidad en totalidad. En la Antigüedad y en la Edad Media las categorías son de la realidad, es decir, son determinaciones que posee de suyo la realidad. En la Edad Moderna estas categorías son de la razón, lo que significa que en el caso de Kant por ejemplo, son conceptos puros del entendimiento que no se han sacado de la realidad, sino que como conceptos a priori posibilitan el conocimiento de la realidad fenoménica.
De la conclusión precedente se deduce que la desvalorización de los valores supremos no es ni el principio ni el fin del nihilismo. El nihilismo comienza cuando nosotros imponemos un valor al mundo. La imposición de los valores supremos es ya nihilismo. El nihilismo como desvalorización de los valores supremos se realiza cuando nosotros sacamos los valores que previamente habíamos impuesto al mundo. Esto significa que los valores no tienen una existencia en sí independiente de nosotros y que tampoco ellos caen o se desvalorizan por sí mismos.
Cuando Nietzsche habla de nosotros está hablando del hombre de la historia occidental. Los hombres que imponen los valores y aquellos que los retiran pertenecen a la misma y única historia de Occidente.19
Las tres formas de nihilismo como “estado psicológico” no pueden considerarse como una historia en sentido historiográfico; porque si bien la segunda forma podría corresponder al pensamiento de Parménides y la tercera a la filosofía de Platón, en el caso de la primera no encontramos ningún momento histórico del pensamiento filosófico a la que ella pudiera corresponder. Más bien habría que considerar a la primera forma como “la condición fundamental de la posibilidad del nihilismo”; a la segunda su “comienzo efectivo” y a la tercera “la necesaria consumación de su esencia”20.
El nihilismo que Nietzsche piensa como historia comprende la posición de los valores supremos, el proceso de su desvalorización y el tránsito hacia la transvaloración de todos los valores.21
En el proceso de desvalorización de los valores supremos se suceden y a veces pueden coexistir diferentes configuraciones del nihilismo. Así, encontramos al nihilismo incompleto, Nietzsche se refiere a él cuando nos advierte que “los intentos de escapar al nihilismo sin transvalorar los valores que llegan hasta ahora: producen lo contrario, agravan el problema”22. En este nihilismo se mantiene el lugar vacío de los valores supremos y se lo ocupa con nuevos valores. El nihilismo completo, por tanto, será aquel que elimine el lugar mismo donde estaban alojados los valores supremos y establezca nuevos valores, un nuevo orden de los valores y un nuevo principio de valoración.
El resultado final del nihilismo como estado psicológico que se manifiesta en el sentimiento de la falta de valor “representa un estado patológico intermedio”, Nietzsche precisa que lo “patológico es la monstruosa generalización, la conclusión hacia ningún sentido”23. Este estado es intermedio porque el mundo está sin valor, puesto que los valores han sido sacados por nosotros; pero sabemos que esta situación es insostenible y existe la necesidad y la exigencia de imponer nuevos valores al mundo.
En este estado intermedio se despliega el nihilismo extremo. Nietzsche nos informa sobre el “supuesto de esta hipótesis: que no existe ninguna verdad; que no existe ninguna condición absoluta de las cosas, que no existe ninguna ‘cosa en sí’”. Y agrega: “esto es solamente nihilismo, y a decir verdad, el más extremo”.24
El nihilismo extremo es ambiguo, porque se puede manifestar como nihilismo pasivo, que se lo entiende “como decadencia y descenso del poder del espíritu”25. Para este nihilismo que no haya verdad en sí significa que no hay verdad en absoluto y él no reacciona ante esta constatación.
El nihilismo extremo se presenta también, como nihilismo activo, y en este caso, se lo entiende “como signo del aumentado poder del espíritu”,26 para él no existe la verdad en sí, pero la verdad se determina ahora como función y como valor de la voluntad de poder. Por ello se puede decir que este “nihilismo no es solamente un modo de contemplación (Betrachtsamkeit) sobre el ¡ en vano!, y no es sólo la creencia de que todo merece perece: se pone manos a la obra, arruina......”.27
Nietzsche ha insistido muy vehementemente que para crear siempre hay que destruir lo viejo que es un obstáculo para lo nuevo que quiere nacer. Así el martillo y la destrucción que aporta un nihilismo extático pueden ser necesarios para “abrir vía a un nuevo orden de vida o para inspirar el deseo del fin a lo que degenera y quiere morir”.28
Hasta el momento hemos visto que el origen del nihilismo tiene tres formas; que el nihilismo como historia después de la implantación de los valores supremos es el tránsito que va de la desvalorización de esos valores hasta la transvaloración de todos los valores. Sin embargo, si bien la posición de los valores supremos es ya nihilismo – pues ella es la negación del devenir y la afirmación de un mundo ficticio del ser – su carácter nihilista no se manifiesta inicialmente sino que queda latente y sólo aparece al final de dicha historia; lo que se presenta en un primer plano son valores reconocidos como positivos; lo que tradicionalmente se ha concebido como lo verdadero, lo bueno y lo bello. Por otra parte, la desvalorización de los valores supremos comienza a producirse al mismo tiempo que se imponen estos valores, aunque ella también sea imperceptible en ese momento. Diríamos que estos valores llevan en su seno la semilla de su depreciación, puesto que en cuanto absolutos son irrealizables en el mundo del devenir.
En la segunda parte del aforismo Nº 12 de La voluntad de poder, Nietzsche habla primero de “resultado” y después termina el texto hablando de “resultado final”.
Donde se habla de resultados se está hablando de hacer cuentas, de cálculo y de medida.
El resultado que aquí se obtiene es el resultado de la historia del pensamiento occidental de Platón a Nietzsche. El resultado de esta historia es negativo porque, como sabemos, comienza y termina en nihilismo. Comprendemos que el resultado tiene este signo negativo porque ahora en el momento de hacer las cuentas con la historia, hemos reconocido que “la creencia en las categorías de la razón es la causa del nihilismo”. O dicho de otra manera, el resultado es negativo porque el cálculo es erróneo, pues como dice Nietzsche: “hemos medido el valor del mundo por categorías que se refieren a un mundo absolutamente ficticio”. O más exactamente, el error está ya en querer medir el valor del mundo, si “el valor total del mundo es invaluable”.29 El valor del mundo no se puede medir porque para ello sería necesario ubicarse en algún punto fuera del mundo y desde ahí tasar su valor. Esto es precisamente lo que ha hecho la metafísica: inventar un mundo suprasensible donde ubica a los valores supremos que van a medir el valor del devenir y que necesariamente, van a desvalorizarlo al comparar el carácter incondicionado y absoluto de ellos mismos con el carácter condicionado y relativo del devenir.
Ahora bien, el “resultado final” con el cual concluye el aforismo es el fin de una historia y el comienzo de otra. El punto donde convergen tanto ese fin como ese comienzo es una hazaña humana: la muerte de Dios a manos del hombre moderno. “El hombre frenético “del aforismo 125 de La ciencia jovial, nos revela que: “nunca existió una hazaña más grande – y quienquiera que nazca después de nosotros pertenece, a causa de esta hazaña, a una historia más alta que toda la historia pasada”.
Si logramos insertarnos en esa otra historia y marchar a su ritmo, ello será posible, según Nietzsche, si comprendemos y realizamos la “transvaloración de todos los valores”; que consiste en el descubrimiento de un nuevo principio de valoración, que es nuevo –como nos ha enseñado Heidegger- porque ahora se lo descubre como el principio de toda valoración. Este principio es la voluntad de poder.
Pero si hemos hablado de “transvaloración de todos los valores” es necesario saber cómo se conciben los valores desde esta transvaloración. El “resultado final” del aforismo nos informa que: “todos los valores [...]son calculados psicológicamente resultados de determinadas perspectivas de utilidad para el mantenimiento y aumento de formaciones de dominación humanas: y sólo falsamente proyectados en la esencia de las cosas”.
Realizar un cálculo “psicológico” de los valores significa ponerlos a cuenta de la voluntad de poder. Las “formaciones de dominación humana” son configuraciones de poder para las cuales la única perspectiva que cuenta es aquella que tiene que ver con su mantenimiento y aumento. La proyección de los valores en la esencia de las cosas es una falsedad, porque no existen valores en sí, ni cosas en sí. Esos valores que han sido falsamente proyectados, sólo existen como puntos de vista para un ser, existen sólo en una perspectiva. Se puede decir entonces que “el punto de vista del ‘valor’ es el punto de vista de condiciones de conservación-crecimiento respecto a formaciones complejas de duración relativa de la vida dentro del devenir”.30 Los valores son condiciones que se pone a sí misma la voluntad de poder, su utilidad consiste en asegurar tanto la conservación del grado de poder alcanzado en cada caso, como el crecimiento de ese poder. La esencia del poder es la orden de más poder y todo detenerse en la búsqueda de más poder, es ya decadencia del poder.
Nietzsche termina el aforismo afirmando que: “es siempre, pues, la hiperbólica ingenuidad del hombre de ponerse a sí mismo como sentido y medida de valor de las cosas”. Aquí nuevamente, contra todas las apariencias esta frase no significa que dejar de ser ingenuo consistiría para el hombre en dejar de ponerse como sentido y medida de valor de las cosas. Muy por el contrario, la ingenuidad está en no ver o no querer ver que el hombre se pone a sí mismo y no puede sino ponerse a sí mismo como sentido y medida de valor de las cosas. La ingenuidad es ignorancia sobre el origen de los valores en la voluntad de poder humana. La ingenuidad es hiperbólica por la proyección de los valores en la esencia de las cosas. El hombre que proyecta los valores en un mundo suprasensible para subordinarse a ellos, es el hombre bueno, el hombre moral. La voluntad del hombre bueno es una voluntad de poder de los valores supremos y una voluntad de impotencia del hombre. Y si antes se había dicho que la creencia en las categorías de la razón era la causa del nihilismo; ahora se puede decir que la moral es la causa del nihilismo.31
Finalmente habría que decir que el hombre que se requiere para terminar con la ingenuidad hiperbólica es un hombre que va más allá del hombre que llega hasta ahora, del hombre bueno, del hombre determinado por la moral. Este hombre es inmoral en el sentido en que está más allá del bien y del mal, es el ultrahombre (der Übermensch). Este hombre conscientemente se convierte en centro y medida del ente y de esta manera puede llevar a su extremo lo que vislumbraba Descartes cuando escribía: “et ainsi nous rendre comme maîtres et possesseurs de la nature” (“y así hacernos como señores y poseedores de la naturaleza”).32 Pero para Nietzsche no se trata sólo de la naturaleza, sino de la Tierra; más precisamente del gobierno de la Tierra. Nietzsche ve acercarse para el hombre una tarea inédita; la necesidad todavía futura de hacerse cargo del gobierno de la Tierra en su totalidad y, se percata, que para ello es necesaria una nueva determinación de la esencia del hombre.33
1 Artículo publicado en la revista Logoi, Nº 5, 2002,Revista de Filosofía del Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas,Venezuela.Presentado como ponencia en el Seminario Nietzsche 1900-2000, realizado el 12 y 13 de abril del 2000 en la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela y en el Coloquio Internacional Nietzsche, algunos nacen póstumamente, 1900-2000, realizado en las ciudades de Valparaíso y Santiago de Chile, entre el 23 y el 28 de octubre del 2000 y organizado por la Universidad de Valparaíso y el Instituto Goethe de Santiago. 2 Profesor Invitado en la Escuela de Postgrado de la Universidad de Chile.Profesor jubilado de la Universidad de Oriente, Venezuela.Ex-profesor de Historia de la Filosofía Contemporánea en la Universidad de Chile. Hemos utilizado para las obras de Nietzsche la edición: Sämtliche Werke, Kritische Studienausgabe (K.S.A), editada por Giorgio Colli y Mazzino Montinari, Verlag de Gruyter,Berlin, 1988, 15 volúmenes. La traducción de las citas de los textos de Nietzsche es nuestra, a menos que se indique lo contrario. Casi todas estas traducciones las hemos tomado de nuestra publicación: “Sobre el Nihilismo. Friedrich Nietzsche”. Selección de textos, traducción e introducción. Revista Teoría, Nº1, Universidad de Chile, Abril-Junio, 1974. 3 Heidegger, Nietzsche, II, pág. 31-44, Neske, Pfullingen, 1974. 4 Nietzsche, K.S.A., 11 [411] Nov. 1887-Marzo 1888; Der Wille zur Macht (W.z.M),La voluntad de poder, Prefacio. 5 Heidegger, Zur Seinsfrage en Wegmarken, pág. 125 6 Nietzsche, Ibid 7 Ibidem 8 Nietzsche, K.S.A., 9 [35] Otoño 1887; W.z.M., 2 9 Ibidem 10 Heidegger, Nietzsche II, pág. 83 11 Nietzsche, K.S.A., 11 [99] Noviembre 1887 – Marzo 1888; W.z.M., 12 12 Nietzsche, K.S.A., 5 [71] Verano 1886-Otoño 1887 13 Nietzsche, Más allá del bien y del mal, § 23; Trad. de Andrés Sánchez Pascual en Alianza Editorial, Madrid, 1978. Cfr. Heidegger, Nietzsche, II, pág. 62. 14 Nietzsche, La voluntad de poder, § 12. Como aquí estamos analizando este aforismo en su totalidad, en lo sucesivo no daremos las referencias cuando citemos frases del mismo. 15 Nietzsche, K.S.A, 9 [43] Otoño 1887; W.z.M., 20 16 Ibidem 17 Nietzsche, K.S.A., 6 [59] Otoño 1880 18 Nietzsche, K.S.A., 5 [71] Verano 1886-Otoño 1887; W.z.M., 55 19 Heidegger, Nietzsche II, pág. 81 20 Ibid, pág. 83-84 21 Ibid, pág. 90-91 22 Nietzsche, K.S.A, 10 [42] Otoño 1887; W.z.M., 28 23 Ibid, K.S.A., 9 [35] Otoño 1887; W.z.M., 13 24 Ibidem 25 Ibid.; 9 [35] Otoño 1887; W.z.M., 22 26 Ibidem 27 Ibid, 11 25 Nov. 1887-Marzo 1888; W.z.M., 24 28 Ibid, 35 [82] Mayo-Julio 1885; W.z.M. 1055 (¡) 29 Ibid, 11 [72] nov. 1887-Marzo 1888; W.z.M., 708 30 Ibid, 11 [73] Nov. 1887-Marzo 1888; W.z.M., 715 31 Heidegger, Nietzsche II, págs. 117-127 32 Descartes, Discours de la méthode, Sixième partie, Oeuvres philosophiques, Tome I, pág. 364, Garnier, Paris, 1963. 33 Nietzsche, Menschliches, Allzumenschliches, I, § 245.( Humano, demasiado humano, I, § 245). |
|  | | |
Temas similares |  |
|
| | Permisos de este foro: | No puedes responder a temas en este foro.
| |
| |
| |